Argentina, San Juan, Miércoles 05 de Mayo de 2021
El Discurso del Panico: El oficialismo agita el temor por el Covid en la antesala electoral. Mientras, arde la interna en el Frente de Todos






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Discurso del pánico, dudas opositoras y el freno de Alberto Fernández y Sergio Massa a Cristina Kirchner

El oficialismo agita el temor por el Covid en la antesala electoral. Mientras, arde la interna en el Frente de Todos.


Cautela opositora ante el discurso del pánico


Es difícil que el periodismo y la política tele-dependiente escapen a la confusión de datos que baja del vértice oficial. El alarido de los funcionarios -Alberto, Axel, Gollán, Volnovich- se respalda, presumiblemente, en datos ciertos. Pero los cálculos del discurso del pánico están siendo cuestionados entre los expertos. Nadie se anima aún a resolverlo a la luz pública. Pero ninguno de ellos niega:

1) Que hay más información de contagios porque aumentó la cantidad de testeos, que son hoy el doble que hace seis meses.

2) Que aumentó el índice de contagio (RO, o número de reproducción) porque hay nuevas cepas y hubo distensión de los cuidados: a frenar eso van las medidas de control de la última semana.

3) Que la disponibilidad de camas bajó mucho en la CABA, sector privado, porque hay gente con tratamientos postergados que las ocupa. Pero no son víctimas de la Covid, necesariamente. En el sector público hay más disponibilidad, aun para el PAMI, que no ocupa el cupo que tiene en los hospitales públicos de la CABA.

Frente al discurso del pánico, la oposición se siente forzada a redoblar la cautela. El maximalismo del recitado oficial se imanta con el ala dura de Juntos por el Cambio. El refrán español dice: "Un loco hace ciento". El alarido de Olivos se replica en el maximalismo de Patricia Bullrich, a quien Gollán eligió de blanco para acusarla de politizar la trama: "Hacen una apuesta al caos". Es como que el policía se queje de que los ladrones quieran robar. Su tarea es evitarlo, amigo, más que quejarse.

Como si actuasen juntos en concierto, se revuelcan entusiasmados. Los debates sobre la salud, la fe, el medio ambiente, o las guerras, son un vehículo que favorece la construcción de liderazgos maximalistas. Gana quien más grita, quien se acerca más al límite. ¿Cómo no voy a dar la vida si estamos discutiendo la vida?, dice quien se encadena a la reja y hace huelga de hambre.


Los maximalistas se alimentan entre sí
Se entiende que a los dos sectores los una el maximalismo. Los dos pueden jugar todo sin perder mucho. A Gollán, hacia adelante, sólo le cabe esperar la renuncia como ministro, que siempre llega -lo peor, contaba alguna vez Ginés en otra era, es cuando te piden que devuelvas los celulares-. Patricia no tiene tampoco nada que perder. Es una estrella mediática, que no tiene a quién responderle porque preside el PRO con anuencia de Macri, y tiene todo por ganar en su búsqueda de futuro. Una dialéctica desigual: Gollán expresa al poder, Bullrich a su constituency, una burguesía urbana insatisfecha.

En estas peleas, el poder siempre pierde. Es algo alentador para el vecino de a pie, el chabón de la motito (el ser ahí, el dasein heideggeriano, diría Alberto en la cátedra). Deberían saberlo los políticos, que se entregan tan fácilmente al fracaso de un oficio con final, siempre, de catástrofe. Los socios de la coalición opositora caminan pisando brasas, porque temen que sus propios maximalistas encierren a Juntos por el Cambio en una pelea en la cual ellos se juegan el futuro, y el Gobierno su gobernabilidad (sostenerse en el poder y mantener las mayorías legislativas).

Lo más importante que hizo el Gobierno con la oposición, fuera de los proyectos económicos que votaron juntos, es el acuerdo para postergar las elecciones. Esta semana tendrá dictamen y quizás una sesión de rompe y raje, sobre tablas, para aprobarla. Señal sanísima en una política trizada. Pero es un asunto para filatelistas. La letra chica les interesa a pocos; la música es antipática -es inentendible que gente grande esté discutiendo postergar elecciones como si eso fuera a modificarle la suerte a alguien en un país que siempre vota igual-.



La estrategia del caos y las provocaciones preelectorales
La crispación que transmite el Gobierno ante el tsunami (verba de Axel) de contagios unifica el discurso oficial. El exceso verbal de acumular descalificaciones altisonantes ("imbéciles", "malas personas", "barrabravas") sólo se justifica si es una táctica para ganar adhesiones pero que esconde, detrás, la racionalidad de una estrategia de fondo. Sería deseable que fuera así. Si no, el alarido del oficialismo pasa a ser competencia del psiquiatra y deja de serlo de la politología -científica o periodística-.

La única racionalidad que tiene es espesar el clima político, llamando a las adhesiones del público en el período que va de aquí hasta las elecciones. Esta supone que, en todo momento de crisis, el votante se abraza al poder y lo resguarda, por ejemplo, de una derrota electoral. Es una hipótesis que sostienen desde siempre los asesores estratégicos. Suele estar detrás de las conmociones (algunas veces provocaciones que el mismo poder dispara sobre la sociedad) antes de las elecciones, y que terminan en hechos de violencia.


En 2001 el marco violento lo trazó la crisis del piqueterismo y los saqueos que terminaron con el gobierno de De la Rúa. En 2002 los candidatos Menem-Kirchner y Rodríguez Saá debieron suspender actos por amenazas de violencias. El tiempo reciente ha vuelto a ser pacífico: en 2009 el Gobierno adelantó las elecciones por la crisis financiera que "nos tiró el mundo por la cabeza" (verba cristinista). En 2010 el golpe, inesperado y trágico, fue la muerte de Néstor Kirchner, que para algunos fue la explicación del holgado triunfo de su viuda en 2011. Aún está por demostrarse.



El temor por dejarse arrastrar a otros acuerdos


No se entiende la voluntad de postergar las fechas por parte de un Gobierno que tiene los votos para aprobarlo en el Congreso sin la oposición. Ésta pone la lupa sobre el proyecto, y reza para que sus maximalistas no enreden esa ventaja que tiene la oposición de ser flexible ante un reclamo sin muchas explicaciones del Gobierno. ¿Para qué nos llaman? Huelen trampa, pero no la encuentran. No sea que se trate de una provocación para enloquecer las divisiones larvadas que hay en Juntos por el Cambio, entre un PRO beligerante, y los radicales y lilistas, convencidos de que lo mejor para el futuro electoral de la oposición es aprovechar el viento a favor hasta diciembre y rechazar provocaciones.

Una posibilidad es que el Gobierno busque el acercamiento para esta postergación y quiera arrastrarlos a otras aprobaciones odiosas. Sólo aceptaría una, la de la ley de biocombustibles, que el Senado aprobó por unanimidad y frenó el Gobierno, capturado por el peronismo extractivo. Le suma morbo a esta posibilidad el extraño mensaje de Oscar Parrilli en la última sesión del Senado, cuando se quejó de la cámara que maneja Sergio Massa. "Espero que este proyecto -dijo sobre el de acoso sexual- no duerma el sueño de los justos en la Cámara de Diputados como, lamentablemente, está ocurriendo con más de 30 proyectos de distinta índole. Muchos de ellos, la mayoría de ellos, sin despacho de comisión.”



Parrilli le pide a Massa que levante las manitos
La queja pudo ser sobre biocombustibles, pero tratándose de Parrilli, pongamos que se refiere a la reforma judicial y la ley Casal, para sacar al jefe de los fiscales. La oposición le pone la luz roja a esta última reforma. En el grupo que analiza la estrategia en los bloques de Juntos por el Cambio para los proyectos judiciales, tienen asumido que modificar el régimen del Procurador es tan importante, por sus efectos, como una reforma de la Constitución. Por ejemplo, con un Procurador del palo y la ley de aplicación del Código Penal, de inquisitivo a acusatorio -les da la instrucción, que hoy tienen los jueces, a los fiscales- un gobierno tendría dinero, cargos y control de organismos de disciplina, que le permitirían manejar toda la justicia sin modificar la Constitución.

Los tranquiliza que este gobierno no pueda hacer avanzar ninguno de los proyectos estructurales que tiene para la Justicia. En parte porque no tiene la convicción de la mayoría del peronismo para aprobarlos. Pero también porque, más allá de las palabras, dos de las tres patas de la trifecta presidencial -Alberto y Massa- no mueven un dedo para que avancen las iniciativas de la tercera pata, que es Cristina.

Ella cree que es víctima del lawfare, pero Alberto no hace nada para sacarla de esa trama, que se basa sobre denuncias de jueces durante su propio gobierno, cuando nadie creía que Macri podía ganar una elección. En ese estilo que tiene de hablar sin subconsciente, el Presidente destapó su flojera en este punto, cuando contó que la vicepresidente lo ha tratado de "naif" por creer en el estado de derecho. Cristina usa otro sinónimo de "naif" cuando habla, por ejemplo, de Parrilli. Acá respeta algo la investidura del Presidente. No sea que pase de las palabras a los actos y la situación de ella empeore, como temen en el Instituto Patria.



Consenso y consentimiento
Con esa flojera de números sobre la peste, una deuda con la verdad que han tenido todos los gobiernos del mundo, es razonable que el público sospeche que hay algo que no se dice. Para algunos la postergación de las PASO es una antesala a su anulación, como quiere Massa, que es el factor más ocurrente y dinámico del vértice presidencial. Si la oposición apoya la postergación, ¿qué dirá con cara de gil afanado si el Gobierno, amparado en el alarido, las cambia por una ley de lemas -PASO y generales el mismo día-? ¿La política lo justifica todo?


"¿Cómo admitir que han abusado de tí cuando no puedes negar haber dado tu consentimiento, cuando has sentido deseo por ese adulto que se apresuraba para aprovecharse?", se pregunta Springora en El Consentimiento (Bs As.: Lumen, 2021). Pensar en el consentimiento, político o afectivo, equivale a hurgar en una bisagra de las relaciones humanas. ¿Me tratás así porque te admití la invasión? Transpuesto a la mediación política, dirá el votante defraudado, abusado, ¿me tratás así porque te voté? ¿Y porque el voto, encima, es obligatorio, porque en la Argentina si no voto me sancionan?

La lectura del libro de Springora enriquece desde un ángulo desolador la reflexión sobre la política, actividad que está en tela de juicio por los abusos del poder en tiempos de la pandemia. Le da una revancha al sistema, para que contraataque ante los avances de sociedades más informadas, poderosas y autosustentables. Que resuelven mejor que el Estado los grandes dilemas, y que han declarado la caducidad de la organización institucional que nació en el siglo XVIII. Mirar desde este ángulo la barrosa coyuntura criolla, permite verla como más previsible y menos trágica de lo que quieren mostrarla los agentes del pánico.



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PUNTOS DE VISTA
23/02/2021
05/05/2021
MENDOZA: El JUEZ FEDERAL BENTO IMPUTADO CAUSA DE CORRUPCIÓN Y COIMAS ALLANAN ESTUDIOS DE 3 ABOGADOS
Esta mañana buscaron documentación y dinero en propiedades de los letrados Luciano Ortego, Martín Ríos y Matías Aramayo. La mujer de juez, también fue imputada.
Oscar Guillén
MIÉRCOLES, 5 DE MAYO DE 2021
La Justicia Federal acaba de abrir el juego de una causa que, hasta ahora, permanecía en secreto, en la que se investigarían “coimas y asociación ilícita” y que tendría como principal sospechoso al juez federal mendocino Walter Bento, junto con un abogado local.

De hecho, esta mañana se le notificó al juez Bento la imputación como jefe de una asociación ilícita y también se imputó al abogado Luciano Ortego. Además, se sumaron imputaciones a María Isabel Boiza (esposa de Bento) y a los abogados Martín Ríos y Matías Aramayo. La imputación para Bento es por seis hechos de cohecho pasivo, lavado de activos y enriquecimiento ilícito.


Como parte de la causa, el fiscal federal Dante Vega ha ordenado allanamientos masivos en casas y estudios de todos los implicados. Estas medidas se están ejecutando desde hoy temprano. En principio, habría algunos implicados en condición de aprehendidos.

Se trata de una causa que despierta gran interés, incluso en el ámbito político, teniendo en cuenta que es un año de elecciones y que Bento es el juez electoral de Mendoza.

Esta mañana, la Policía Federal allanó el estudio de Ortego en el barrio Bombal de Ciudad y también la casa de sus padres, en Chacras de Coria, Luján, en busca de documentación sobre el caso y de dinero en efectivo, ya que -según trascendió- se estarían manejando cifras millonarias.

También se allanó la oficina del juez Bento. /Orlando Pelichotti, Los Andes.
TAMBIÉN SE ALLANÓ LA OFICINA DEL JUEZ BENTO. /ORLANDO PELICHOTTI, LOS ANDES.JUEZ BENTO
Todo comenzó en marzo de 2020, cuando se detuvo al “narcofinancista” Walter Bardinella Donoso (40), un hombre que permanecía prófugo y era buscado por participar en el transporte de 400 kilos de marihuana. Al analizar su celular, se descubrió que Bardinella se comunicaba con el empresario Diego Aliaga (51), quien a su vez le decía que contactos en la Justicia Federal le podían otorgar la prisión domiciliaria a cambio de dinero.

Luego, en septiembre de 2020, explotó el “caso Aliaga”: este hombre, -un habitué de los cafés cercanos a Tribunales- terminó secuestrado, asesinado y enterrado en un campo inculto de Lavalle. Su socio, Diego Barrera (50), fue detenido junto a su mujer y sus hijastros. Barrera, expresó que tal vez Aliaga estaba desaparecido porque estaba en un “negocio turbio”: tenía contactos en los Tribunales Federales que le permitían conseguir beneficios a cambio de importantes sumas de dólares.

Hoy se allanó el estudio del abogado Luciano Ortego, en el barrio Bombal. / Orlando Pelichotti, Los Andes.
HOY SE ALLANÓ EL ESTUDIO DEL ABOGADO LUCIANO ORTEGO, EN EL BARRIO BOMBAL. / ORLANDO PELICHOTTI, LOS ANDES.JUEZ BENTO
Incluso, Barrera habría dicho que Aliaga y un abogado –sería Luciano Ortego- se contactaban con los abogados de los detenidos y les ofrecían estas ventajosas condiciones. Y si el defensor del detenido se negaba a participar del “negocio”, hablaban directamente con el implicado y lo instaban a abandonar a su defensor a cambio de que ellos mismos lo representaran.

Por estos dichos, el fiscal Vega hizo declarar a Barrera durante tres horas.

Todo este asunto llegó a oídos del juez Bento y se filtró a la prensa. Fue en ese momento que Bento contrató a Mariano Cúneo Libarona, quien intentó cuatro veces, durante los primeros meses de este año, hacerse con el expediente que investiga Vega y que tramita el juez de San Rafael Eduardo Puigdéndolas. En cuatro ocasiones se “rebotó” el pedido de este abogado, afirmando que Bento no estaba nombrado en la causa y muchos menos imputado. Pero ahora, el juez sí fue imputado.
04/05/2021
03/05/2021
Muy simbólica esta foto
30/04/2021
Telegrama de renuncia a su trabajo para poder cobrar planes sociales

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