Argentina, San Juan, Miércoles 05 de Mayo de 2021
Una Luz de esperanza
POR SOFIA LLOVERAS, ABOGADA, CANDIDATA A VICEPRESIDENTE DEL FORO DE ABOGADOS POR LA LISTA DEL FORO INDEPENDIENTE





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Una luz de esperanza
En primer año de la facultad tuve un profesor que, el día que se paró al frente del aula a presentar su cátedra, nos contó esta anécdota:
Decía que, cuando le hicieron los exámenes ocupacionales para la docencia universitaria, en ocasión del test psicológico, ante la pregunta del psicólogo “que es lo que usted anhela conseguir en esta vida?”, el profesor respondió: “ganar mucho, muchísimo dinero”. Azorado, el terapeuta le adelantó su dictamen: “no tengo claro si usted está burlándose de mí o es realmente un delirante”, a lo que el abogado refutó: “ni una cosa ni la otra”... y agregó: “asumo que, siendo su profesión la de psicólogo, usted sabe que jamás podría ganar mucho dinero con su trabajo. No le faltará el pan en la mesa, seguramente... tendrá un buen pasar y le alcanzará para sostener a su familia, no me cabe duda, pero claramente no se enriquecerá. Vea usted señor psicólogo: yo soy abogado y no es ningún delirio y así lo aspiro y es altamente posible que lo consiga realizar, eso de ganar mucho dinero haciendo muy bien mi trabajo”.
En los tiempos de mi abuelo, no hace tantas décadas, pero si varias antes que las de la anécdota de mi profesor, el prestigio y el honor de ejercer la abogacía, iba de la mano de las ganancias económicas que redituaba.
Quien tenía puesto su estudio, llevaba juicios y mantenía una buena clientela de justiciables, a mayor capacidad, calidad de trabajo y lógicamente, éxito en los litigios, compraba pues su casa, su oficina, a lo mejor una finca en el campo, renovaba el modelo de su auto periódicamente, mandaba a estudiar a sus hijos quizás a otras ciudades, vacacionaba holgadamente y hasta ahorraba dinero. A nadie se le hubiera ocurrido sospecharlo de indecente, solo porque haciendo bien su trabajo, crecía en fortuna.
De un tiempo a esta parte, los abogados hemos sido tristes espectadores del combo producido por el desprestigio social de nuestra profesión, del retroceso de nuestros honorarios a manos de quienes califican y cuantifican nuestra tarea, a la vez que hemos ido perdiendo la expectativa de lucro -que no es ninguna deshonra pero pareciera, porque así se ha publicitado a la sociedad, que deberíamos avergonzarnos de ello- y creyendo en la trampa de que un carguito, una asesoría letrada o el ingreso a tribunales, mucho mejor si negociamos un juzgado, era la salvación.
En pos de aquello hemos ido silenciándonos frente a los embates de los poderes públicos que, pauta publicitaria mediante, nos han utilizado como chivos expiatorios de una justicia ineficiente que corta el hilo por lo más delgado, hasta llegar a la tristísima conclusión que lo más delgado somos nosotros.
En los últimos años y sobre todo en el 2020, se nos ha denostado, acusado, sospechado y señalado. Se nos ha aislado de toda discusión que involucrara intereses nuestros y de nuestros patrocinados, se nos ha privado de ejercer nuestra labor con la dignidad que correspondería y en consecuencia de la defensa de los derechos propios y de los justiciables.
Esto ha podido suceder porque no hemos tenido y de hecho hoy no tenemos un colegio profesional que nos defienda y priorice.
Lo adecuado, lo justo, lo esperado, hubiera sido que, ante las acusaciones y difamaciones, ante las decisiones y medidas de los poderes públicos, que perjudican o de algún modo dificultan y/o desmerecen el trabajo de los profesionales liberales, quienes nos representan institucionalmente hubieran alzado la voz.
Pero cuando las personas que ocupan los cargos en la institución desoyen el mandato que constitucionalmente han sido llamados a cumplir y atienden a sus propios intereses, o a los partidarios y el partido es el mismo o el socio político del mismo que está atacando a quienes debieran defender, o simplemente deben cumplir las órdenes que vienen desde la línea superior jerárquica del partido, porque quienes están sentados ahí han sido puestos por ese aparato, por y para algo, funcionan como una franquicia del partido que gobierna.
Cuando, en vez de ejercicio de los derechos y libertad para ello, hay negocios y acuerdos de por medio, la institución queda vacía.
Cuando esto pasa, los colegas quedan indefensos, los noveles abogados sobre todo lo viven, con la dificultad que lleva principiar en la profesión, buscan la “salvación” en el partido, en el carguito, la asesoría letrada o el ingreso a tribunales, no como una vocación (que legítimamente puede serlo, no se me malinterprete), sino como la única salida.
El mejor termómetro que tiene un estado de derecho es el mayor o menor grado de independencia que tiene su colegio de abogados, los abogados debemos y debemos creer que podemos, recuperar la independencia de nuestro foro.
Aspirar a que nuestro trabajo sea adecuadamente retribuido, respetado, dignificado y valorado como se merece, no puede ser una utopía: colegas, volver a creer que podemos poner un freno al avasallamiento, al desprestigio, al maltrato de los poderes públicos y que solo vamos a conseguir hacernos oír, si tenemos una voz y solo tendremos una voz, si tenemos libertad para alzarla, y eso solo se logra con independencia.
La independencia es lo que representamos quienes nos postulamos al directorio del foro de abogados por la lista de foro independiente, les pedimos a los colegas el apoyo en las próximas elecciones



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PUNTOS DE VISTA
23/02/2021
05/05/2021
MENDOZA: El JUEZ FEDERAL BENTO IMPUTADO CAUSA DE CORRUPCIÓN Y COIMAS ALLANAN ESTUDIOS DE 3 ABOGADOS
Esta mañana buscaron documentación y dinero en propiedades de los letrados Luciano Ortego, Martín Ríos y Matías Aramayo. La mujer de juez, también fue imputada.
Oscar Guillén
MIÉRCOLES, 5 DE MAYO DE 2021
La Justicia Federal acaba de abrir el juego de una causa que, hasta ahora, permanecía en secreto, en la que se investigarían “coimas y asociación ilícita” y que tendría como principal sospechoso al juez federal mendocino Walter Bento, junto con un abogado local.

De hecho, esta mañana se le notificó al juez Bento la imputación como jefe de una asociación ilícita y también se imputó al abogado Luciano Ortego. Además, se sumaron imputaciones a María Isabel Boiza (esposa de Bento) y a los abogados Martín Ríos y Matías Aramayo. La imputación para Bento es por seis hechos de cohecho pasivo, lavado de activos y enriquecimiento ilícito.


Como parte de la causa, el fiscal federal Dante Vega ha ordenado allanamientos masivos en casas y estudios de todos los implicados. Estas medidas se están ejecutando desde hoy temprano. En principio, habría algunos implicados en condición de aprehendidos.

Se trata de una causa que despierta gran interés, incluso en el ámbito político, teniendo en cuenta que es un año de elecciones y que Bento es el juez electoral de Mendoza.

Esta mañana, la Policía Federal allanó el estudio de Ortego en el barrio Bombal de Ciudad y también la casa de sus padres, en Chacras de Coria, Luján, en busca de documentación sobre el caso y de dinero en efectivo, ya que -según trascendió- se estarían manejando cifras millonarias.

También se allanó la oficina del juez Bento. /Orlando Pelichotti, Los Andes.
TAMBIÉN SE ALLANÓ LA OFICINA DEL JUEZ BENTO. /ORLANDO PELICHOTTI, LOS ANDES.JUEZ BENTO
Todo comenzó en marzo de 2020, cuando se detuvo al “narcofinancista” Walter Bardinella Donoso (40), un hombre que permanecía prófugo y era buscado por participar en el transporte de 400 kilos de marihuana. Al analizar su celular, se descubrió que Bardinella se comunicaba con el empresario Diego Aliaga (51), quien a su vez le decía que contactos en la Justicia Federal le podían otorgar la prisión domiciliaria a cambio de dinero.

Luego, en septiembre de 2020, explotó el “caso Aliaga”: este hombre, -un habitué de los cafés cercanos a Tribunales- terminó secuestrado, asesinado y enterrado en un campo inculto de Lavalle. Su socio, Diego Barrera (50), fue detenido junto a su mujer y sus hijastros. Barrera, expresó que tal vez Aliaga estaba desaparecido porque estaba en un “negocio turbio”: tenía contactos en los Tribunales Federales que le permitían conseguir beneficios a cambio de importantes sumas de dólares.

Hoy se allanó el estudio del abogado Luciano Ortego, en el barrio Bombal. / Orlando Pelichotti, Los Andes.
HOY SE ALLANÓ EL ESTUDIO DEL ABOGADO LUCIANO ORTEGO, EN EL BARRIO BOMBAL. / ORLANDO PELICHOTTI, LOS ANDES.JUEZ BENTO
Incluso, Barrera habría dicho que Aliaga y un abogado –sería Luciano Ortego- se contactaban con los abogados de los detenidos y les ofrecían estas ventajosas condiciones. Y si el defensor del detenido se negaba a participar del “negocio”, hablaban directamente con el implicado y lo instaban a abandonar a su defensor a cambio de que ellos mismos lo representaran.

Por estos dichos, el fiscal Vega hizo declarar a Barrera durante tres horas.

Todo este asunto llegó a oídos del juez Bento y se filtró a la prensa. Fue en ese momento que Bento contrató a Mariano Cúneo Libarona, quien intentó cuatro veces, durante los primeros meses de este año, hacerse con el expediente que investiga Vega y que tramita el juez de San Rafael Eduardo Puigdéndolas. En cuatro ocasiones se “rebotó” el pedido de este abogado, afirmando que Bento no estaba nombrado en la causa y muchos menos imputado. Pero ahora, el juez sí fue imputado.
04/05/2021
03/05/2021
Muy simbólica esta foto
30/04/2021
Telegrama de renuncia a su trabajo para poder cobrar planes sociales

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