LA IMPOTENCIA KIRCHNERISTA ante la nueva cartografía del poder real

El peronismo sucumbe en medio de su falta de liderazgos, la crisis de representatividad sindical, una retórica desestabilizadora ? denuncias de traición.

El avance en el Congreso de un proyecto de ley como el de modernización laboral, cuya sanción parecía impensable hasta no hace mucho, es no solo el reflejo de una nueva etapa para el gobierno de Javier Milei en sus relaciones con el Poder Legislativo, sino también un indicador más de la profunda crisis del peronismo y de la decadencia de una dirigencia kirchnerista que busca aferrarse al poder partidario y obstaculizar cualquier tentativa de renovación.

El reciente debate en la Cámara de Diputados, donde la iniciativa oficial de reforma laboral recibió 135 votos a favor y 115 en contra, brindó numerosos ejemplos de legisladores kirchneristas que se destacaron por una retórica que atrasa ochenta años y que mostraron una radicalización que pareció hacerlos competir con sus pares de la izquierda más ortodoxa.

Más aún, no pocos parlamentarios kirchneristas pusieron en sus intervenciones más énfasis en reprochar a sus pares de extracción peronista su decisión de prestarse a dar quorum o de votar la iniciativa oficial que en aportar fundadas críticas a la norma en discusión.

Varios de ellos, como Hugo Moyano (hijo), llegaron a hablar de "traición" y otros, como Máximo Kirchner, lo insinuaron.

Se trató de una elocuente muestra de impotencia por parte de un movimiento político que hoy carece de un liderazgo claro, que es testigo de la crisis de representatividad de buena parte del sindicalismo, su histórica columna vertebral, y que sufre ante una nueva cartografía del poder real, que ha arrastrado a algunos gobernadores provinciales peronistas a estar más cerca de Milei que de Cristina Kirchner.