LA CORRUPCION Y LA COMPLICIDAD PARTIDARIA COMO QUIEBRE
POR: Eduardo Luis
Uno de los factores más determinantes en el cambio de orientación del voto independiente ha sido, sin duda, la corrupción sistémica del peronismo. A lo largo de los últimos años, numerosos escándalos han salpicado a figuras prominentes del PJ. Sin embargo, lo que más ha indignado a una parte significativa del electorado (25%), no es solo el hecho de los delitos cometidos, sino la percepción de impunidad y la existencia de una masa pusilánime de simpatizantes que, lejos de exigir transparencia y justicia, optan por justificar o minimizar estos hechos, protegiendo a sus responsables.
La frase “dejen de proteger ladrones” resuena con fuerza entre quienes alguna vez confiaron en proyectos populares. Este hartazgo no solo es moral; también tiene consecuencias prácticas: al percibir que las estructuras partidarias priorizan su autopreservación sobre el bienestar general, muchos ciudadanos deciden castigar electoralmente a quienes consideran responsables o cómplices. Sin esa autocritica, este PJ plagado de corruptos, se encuentra con pocas posibilidades de lograr el tan ansiado retorno al poder.