Argentina, San Juan, Martes 31 de Marzo de 2020
Valle de la Luna - San Juan - Argentina
DESPUES DE LA LEY DE MEDIOS NUESTROS LEGISLADORES PODRIAN TRATAR LA LEY DE TRABAJO AGRARIO…
Por: JAVIER ALAMINO NARANJO





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El decreto-ley 22.248 sancionado por la dictadura en el año 1980 conocido como Régimen Nacional del Trabajo Agrario (RNTA) coloca al trabajador rural en una situación de absoluta indefensión frente al atropello de la patronal del campo. Es innumerable la cantidad de situaciones de desventajas en la que se encuentra el peón rural en relación a un trabajador común regido por la Ley de Contrato de Trabajo (20.744).
La mayoría de los principios protectorios del derecho laboral se encuentran en la Ley de Contrato de Trabajo, y esta no se aplica en virtud de su Art. 2 inc. “c” de la misma, algunos de ellos son

a) No se aplica al trabajador agrario la presunción del art. 23 de la ley 20.744 el que establece que “El hecho de la prestación de servicios hace presumir la existencia de un contrato de trabajo, salvo que por las circunstancias, las relaciones o causas que lo motiven se demostrase lo contrario.
Esa presunción operará igualmente aún cuando se utilicen figuras no
Laborales, para caracterizar al contrato, y en tanto que por las circunstancias no sea dado calificar de empresario a quien presta el servicio”.

b) No se aplica tampoco el art. 66 de la ley 20.744, el que prohíbe al empleador modificar la forma y modalidades de la relación de trabajo en aquellos aspectos esenciales y cuando causen un perjuicio material o moral al trabajador (ejercicio irrazonable del ius variandi). La norma también permite al trabajador darse por despedido indirectamente ante dichos cambios. Es decir el patrón del obrero rural le asiste el derecho de cambiar de puesto de trabajo, de horario sin que el trabajador pueda quejarse.

c) No le corresponde al trabajador rural en caso de despido sin causa los rubros contemplados en la ley 20.744 ropa de trabajo, integración mes de despido, indemnización sustitutiva de preaviso etc.

d) No se aplica tampoco la presunción establecida en el art. 55, el que establece que en caso de no presentar el empleador los libros de contralor ante la intimación hecha por el obrero (sea judicial o administrativa), se tendrá por cierto todo lo alegado por el trabajador.

e) Tampoco tiene aplicación la presunción establecida en el art. 57 “Constituirá presunción en contra del empleador su silencio ante la intimación hecha por el trabajador de modo fehaciente, relativa al cumplimiento o incumplimiento de las obligaciones derivadas del contrato de trabajo sea al tiempo de su formalización, ejecución, suspensión, reanudación, extinción o cualquier otra circunstancia que haga que se creen, modifiquen o extingan derechos derivados del mismo. A tal efecto dicho silencio deberá subsistir durante un plazo razonable el que nunca será
Inferior a dos (2) días hábiles.”Ejemplo un empleado regido por la ley 20.744, envía un telegrama y su patrón no lo contesta dentro de 2 días, se presume que todo lo alegado en el telegrama es cierto; mientras que la misma situación en una relación de trabajo agrario nunca generaría tal presunción, el patrón podría no contestar ese telegrama y no sufriría ningún perjuicio.
f) No se aplica el principio de la norma más favorable para el trabajador consagrado en el artículo 9 de la ley 20.744. Mediante este principio la ley establece que en caso de duda en la aplicación de una norma laboral siempre se aplicara aquella que resulte mas beneficiosa para el trabajador, cuando la duda recayese en la interpretación de una norma, el juez deberá interpretar en aquel sentido mas beneficioso para el trabajador. Pero además de no aplicarse esta importante herramienta nos encontramos en la ley 22.248 con una norma increíble en el articulo 13 “Los derechos y obligaciones previstos en el presente régimen deberán ser interpretados por las partes y las autoridades competentes en el sentido de MANTENER LA TRADICIONAL ARMONÍA que debe ser característica permanente en el desarrollo del trabajo agrario”.
g) No rige el principio de conservación del contrato consagrado en el articulo 10 de la ley 20.744 “En caso de duda las situaciones deben resolverse en favor de la continuidad o subsistencia del contrato”.
h) no se aplica el art. 11 de la ley 20.744 el que establece que “Cuando una cuestión no pueda resolverse por aplicación de las normas que rigen el contrato de trabajo o por las leyes análogas, se decidirá conforme a los principios de la justicia social, a los generales del derecho del trabajo, la equidad y la buena fe”.

i) No se aplica a la relación de trabajo agrario la ley 24.013 que incrementa las indemnizaciones en caso de no haber registrado (o haberlo hecho defectuosamente) al trabajador lo que implica vía libre para negrear a los trabajadores rurales

j) No tiene aplicación la ley 25.323 que solo se aplica a la Ley 20.744 y que incrementa las indemnizaciones cuando se obliga al trabajador a acudir a la justicia para reclamar en caso de ruptura del vinculo laboral.

Podríamos seguir enumerando mas diferencias pero no es mi intención transcribir toda la ley de Contrato de Trabajo.
El decreto-ley 22.248 es escandaloso, sin embargo ningún legislador, ni siquiera los de izquierda proponen modificarlo o derogarlo.
Pero sin lugar a dudas la principal problemática esta dada por la normativa dentro de el Régimen Nacional de Trabajo Agrario que regula al “trabajador no permanente”, es decir aquel que realiza tareas propias de la explotación de carácter cíclico o estacional (siembra, cultivo, poda, cosecha etc.).
El decreto-ley 22.248 clasifica a los trabajadores rurales en dos grandes grupos
1. Trabajador Permanente y
2. Trabajador no permanente
Al primero de los nombrados la ley le dedica 62 artículos y le confiere una serie de derechos, bastantes precarios pero derechos al fin. En cambio al segundo grupo de trabajadores, que en definitiva ocupan la gran mayoría del sector, la norma le dedica tan solo 7 artículos colocándolo en una situación de semi esclavitud.
Pero para entender el escandaloso trato que recibe el trabajador no permanente es menester referirse primero al tratamiento que hace la Ley de Contrato de Trabajo (20.744) al trabajador por temporada y comparar dicho régimen con el decreto-ley 22.248
El contrato de trabajo de temporada en la ley 20.744

Art. 96. —Caracterización.
Habrá contrato de trabajo de temporada cuando la relación entre las partes,
originada por actividades propias del giro normal de la empresa o
explotación, se cumpla en determinadas épocas del año solamente y esté
sujeta a repetirse en cada ciclo en razón de la naturaleza de la actividad.

Art. 97. —Equiparación a los contratos a plazo fijo. Permanencia.
El despido sin causa del trabajador, pendientes los plazos previstos o
previsibles del ciclo o temporada en los que estuviere prestando servicios,
dará lugar al pago de los resarcimientos establecidos en el artículo 95,
primer párrafo, de esta ley.
El trabajador adquiere los derechos que esta ley asigna a los trabajadores
permanentes de prestación continua, a partir de su contratación en la
primera temporada, si ello respondiera a necesidades también permanentes
de la empresa o explotación ejercida, con la modalidad prevista en este
capítulo.
Art. 98. —Comportamiento de las partes a la época de la reiniciación
del trabajo - Responsabilidad.
Con una antelación no menor a treinta (30) días respecto del inicio de cada
temporada, el empleador deberá notificar en forma personal o por medios
públicos idóneos a los trabajadores de su voluntad de reiterar la relación o
contrato en los términos del ciclo anterior. El trabajador deberá manifestar
su decisión de continuar o no la relación laboral en un plazo de cinco (5)
días de notificado, sea por escrito o presentándose ante el empleador. En
caso que el empleador no cursara la notificación a que se hace referencia en
el párrafo anterior, se considerará que rescinde unilateralmente el contrato
y, por lo tanto, responderá por las consecuencias de la extinción del mismo.

Es decir que para le ley 20.744 por la que se rigen la inmensa mayoría de los trabajadores, el dependiente por temporada es considerado un trabajador PERMANENTE quedando sujeto a los derechos consagrados por la norma y debiendo ser indemnizados en caso de despido sin causa, lo que ocurre es que las prestaciones (trabajo y remuneración) se dan de manera discontinua (solo en determinados meses del año) pero están sujetas a repetirse en cada ciclo o temporada. En cambio en el decreto-ley 22.248 por el que se rigen los trabajadores agrarios, el obrero rural que cumple sus tareas por temporada, es decir en ciertas épocas del año (por ejemplo la poda) es considerado como NO PERMANENTE aun cuando trabaje todos los años bajo las ordenes del mismo patrón. Estos trabajadores carecen de casi la totalidad de los derechos de los trabajadores permanentes (aquellos que prestan sus tareas durante todo el año). Dicho con otras palabras, para el Régimen Nacional de Trabajo Agrario el trabajador no permanente NO SOLO es aquel que se desempeño en solo una temporada aislada y no volvió a prestar tareas nunca mas para ese patrón, sino que también lo es aquel que trabaja todos los años en ciertas épocas para un mismo empleador.
Para clarificar la desigualdad que se produce entre los trabajadores rurales y el resto de los obreros veamos este ejemplo Un empacador de uva que realiza sus tareas en los meses de Diciembre y Enero, se rige por el Convenio colectivo de su actividad y por la ley 20.744, ya que la 22.248 los excluye expresamente de su alcance, estos trabajadores son considerados “permanentes” y gozan de una serie de derechos entre ellos a ser indemnizados en caso de despido arbitrario. En cambio fuera de ese galpón y trabajando de sol a sol, lo trabajadores que realizan poda y atada en los meses de junio y julio se rigen por la 22.248 y carecen de casi todos los derechos consagrados a los primeros ya que son considerados “no permanentes”, es decir ambos son trabajadores por temporada, la diferencia es que los empacadores son considerados permanentes por la normativa que los rige (20.744) mientras que los podadores o atadores no. En este ejemplo la desigualdad incluso se produce entre los mismos trabajadores rurales, ya que lo empacadores no obstante ser obreros rurales, no se les aplica la legislación del trabajador rural (dec.-ley 22.248) por expresa excusión legal (art. 6 inc. F, Dec.-Ley 22.248)
Ahora veamos cuales son los derechos que le son privados a los trabajadores rurales por temporada en el decreto-ley 22.248

I. El obrero rural no permanente a diferencia del permanente no tiene derecho a percibir la bonificación por antigüedad aun en caso de que lleve varios años trabajando por temporada para el mismo patrón. Tampoco tiene derecho a la bonificación por capacitación.
II. El trabajador rural no permanente no tiene derecho a licencias por enfermedad, derecho que si poseen los trabajadores permanentes (por un plazo mucho menor al otorgado por la ley 20.744)
III. Tampoco tienen derecho a licencias por matrimonio, nacimiento de hijos, fallecimiento de familiares y para rendir exámenes.
Estas licencias como también las licencias por enfermedad si son reconocidas por el Convenio Colectivo 154/91 para el obrero de viña, aunque no queda muy claro si las poseen todos los trabajadores o solo los permanentes, de cualquier manera son derechos que deberían estar en la ley que es el piso en cuanto a derechos y no solo en el Convenio.
IV. No tienen derecho a ser indemnizados en caso de despido arbitrario, solo le corresponde un 5% del total de las remuneraciones devengadas en concepto de indemnización sustitutiva de vacaciones.
V. No hay límites a la jornada de trabajo para el obrero rural tanto el permanente como el no permanente debiendo regirse la misma por los usos y costumbres del lugar (que siempre son establecidos por la patronal). Lo único que establece el decreto-ley 22.248 es una pausa para comida y descanso dentro de la misma jornada y que entre jornada y jornada debe mediar por lo menos 10 horas (en la ley 20.744 son 12hs.). Cabe mencionar que existen resoluciones de la Comisión Nacional de Trabajo Agrario que ponen límite a la jornada y que rigen para determinadas zonas del país, es el caso de San Juan y Mendoza en que existe un límite de 8hs. diarias dictada por la CNTA a propuesta de la comisión regional de dichas provincias. Ahora bien esas resoluciones como dije existen en algunas regiones del país y en otras no, además el limite a la jornada legal debe estar establecido en la ley y no en una resolución que a pesar de ser fuente de derecho mañana podría ser dejada sin efecto. También cabe destacar que el Convenio Colectivo 154/91 para el obrero de viña establece un límite en la jornada de 8hs diarias y 44 semanales.
VI. Para el decreto-ley 22.248 el trabajador rural no permanente no tiene derecho a huelga ya que su art. 84 sostiene “Los diferendos que se suscitaren no podrán dar lugar a la paralización del trabajo, debiendo acatarse las disposiciones que para solucionar el conflicto dictare la autoridad de aplicación.”Obviamente esta norma es absolutamente inconstitucional por violar el derecho a huelga de TODO TRABAJADOR establecido en el art. 14 bis de la Constitución.
VII. El trabajador rural no permanente no tiene derecho al descanso dominical.


Conclusión
Podemos decir que la situación del trabajador rural es peor a la de un esclavo, en primer lugar el decreto-ley 22.248 coloca a aquel en una situación de desigualdad con respecto a cualquier trabajador en la Argentina, esta ley debe ser derogada de inmediato.
En segundo lugar los pocos derechos que poseen no se cumplen, esto debido a la connivencia entre patronal-Gobierno-Sindicatos. El Gobierno Nacional a través del Ministerio de Trabajo de la Nación y en nuestra provincia la Subsecretaria de Trabajo parecen más cámaras empresariales que organismos creados para defender al trabajador, los Sindicatos tanto UATRE como FOEVA y SOEVA se constituyen en enemigos más que en aliados del obrero rural, tampoco el RENATRE a servido de mucho desde su creación. La patronal del campo siempre quejándose de sequías, lluvias, granizo y crisis financiera consigue subsidios que nunca llegan al trabajador, esto sumado en nuestra provincia a los bajos precios de la uva que permiten a los bodegueros obtener ganancias extraordinarias.
Por ultimo estos escasos derechos (que no se cumplen) le son otorgados solo a los trabajadores permanentes dejando a los no permanentes (que son la mayoría) totalmente desamparados.
El decreto-ley 22.248 debe ser derogado de inmediato como así también el art. 2 inc. C de la ley 20.744 que excluye de su aplicación al trabajador rural, es un norma arbitraria, discriminatoria e inconstitucional ya que viola el articulo 14bis de la constitución el que establece el derecho de TODO TRABAJADOR a una jornada limitada, descanso y vacaciones pagas, protección contra el despido arbitrario y huelga.



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