Hace 500 años no había Argentina en Argentina. Ni siquiera había europeos. Las llanuras templadas estaban habitadas por escasísimos cazadores nómadas que cazaban principalmente guanacos y una variedad de presas menores.
Hace 400 años, un puñado de "ciudades" (aldeas en cuadrícula con cabildo e iglesia) marcaban la presencia del imperio español, y se ocupaban de explotar a los indígenas cultivadores que habitaban en las tierras áridas culturalizadas (entre otras formas, a través de sofisticados sistemas de riego) por sus antepasados, en el hoy noroeste argentino. En la región de llanuras templadas, una aldea menor, Buenos Aires, también con Cabildo e Iglesia, hacía de puerto: principalmente para el contrabando. En las inmensas llanuras, las vacas y caballos que se habían escapado a los españoles invasores, se estaban "acimarronando", y reproduciendo muy rápidamente.
Hace 300 años, las "ciudades" seguían siendo aldeas, los indígenas del noroeste seguían siendo explotados y Buenos Aires seguía contrabandeando. En las llanuras, ya había una inmensa cantidad de vacunos y equinos "cimarrones" (asilvestrados), que funcionaban como fauna silvestre y atraían a pobladores de toda la región. Atraían a los propios indígenas originarios, a los tehuelche (gününa kenna) de la Patagonia y a los mapuche del otro lado de la cordillera, que se escapaban de la dominación y explotación colonial, abandonando su antigua y sofisticada cultura agrícola. También se agregaba una numerosa población mestiza, autodefinida como "cristiana": los "gauchos". Todos, convertidos en capturadores de equinos (para montar) y cazadores de vacunos, para obtener sus cueros y venderlos, con destino al mercado mundial.
Hace 200 años, Buenos Aires ya era la capital de un Virreinato, pomposo nombre para una entidad administrativa que controlaba un territorio muy vasto. Pero era un territorio muy escasamente poblado, con dos excepciones: (1) la región andina, incluyendo el hoy noroeste Argentino y la actual Bolivia; (2) el oriente de Paraguay. Estas dos regiones estaban habitadas entonces (y el mundo andino todavía lo está) por industriosas poblaciones indígenas, con la paraguaya en rápida mestización, conservando su lengua madre -el guaraní-, hasta ahora. Una gigantesca porción del Virreinato, integrada por la casi totalidad de la región pampeana, toda la Patagonia y todo el Gran Chaco estaba en manos de indígenas principalmente cazadores y recolectores, y completamente al margen de la administración estatal. Tanto en el Gran Chaco como en Patagonia, se estaban conformando importantes jefaturas étnicas. En las planicies cercanas a Buenos Aires, hasta el río Salado, se habían formado unas llamadas "estancias", donde el ganado cimarrón era manejado en rodeos que permitían luego su arreo hasta "mataderos" ubicados en diversos lugares, donde los animales eran sacrificados, se separaba el cuero de la carne. El primero se enviaba a la exportación, someramente curtido. La carne era procesada en "saladeros", convirtiéndola en "charqui" o "tasajo", destinado a la exportación hacia los países que manejaban mano de obra esclava, a la cual se proveía de proteínas a través de este recurso abundante y barato. La tierra, en todo el territorio virreinal, pertenecía a la Corona española.
La revolución independentista sudamericana, en pocos años tuvo como consecuencia la conformación de nuevos Estados Nación independientes, que heredaron la propiedad sobre la tierra.
Hace 100 años, la tierra había dejado de ser propiedad del Estado. Se había privatizado. ¿Cómo? Principalmente a través del regalo. Sí, del regalo. La tierra más fértil de América del Sur se convirtió en propiedad privada a través del regalo, en su mayoría de grandes extensiones. ¿Quienes la regalaron? Obviamente, los funcionarios del Estado. ¿A quienes la regalaron?: a ellos mismos, a sus parientes, y a otros que compartieron los beneficios con los regalantes.
¿Por qué no habríamos de reestatizar las tierras más fértiles de Sudamérica, para ponerlas al servicio del conjunto de la sociedad y no de unos pocos?
Propongo un debate acerca de la renta agraria y su control. En realidad, propongo un debate sobre la política agraria. Están implicados aquí varias cuestiones:
1. El origen de la propiedad, su legitimidad y los arreglos legales (con base obviamente política) que le dieron origen y que deben considerarse para futuros planteamientos políticos y legislativos.
2. La gestión de la producción, como tal, una cuestión que no se circunscribe solamente a quién es el titular de la propiedad sino que incluye -además- a cómo se regula su ejercicio.
3. Los recursos naturales como patrimonio social (común), y especialmente su manejo sustentable : "para nosotros, para nuestra posteridad y para todos los hombres -y mujeres- del mundo que quieran habitar el suelo argentino" (Preámbulo de la Constitución Nacional).
4. El uso de los excedentes que se generan, una vez garantizada una adecuada rentabilidad para la actividad empresarial productiva.
Y, como parte primordial de un posiblemente largo "etcétera":
Quién es el sujeto político que tiene legalidad y legitimidad para establecer las políticas agrarias: ¿El Estado -y su Gobierno- como "representante" del Pueblo o los pequeños sectores de la Sociedad que han obtenido la propiedad de la tierra y formado empresas para producir en ella, comercializar sus productos, producir productos con valor agregado (incluyendo industrias) y también comercializarlos?