Argentina, San Juan, SŠbado 20 de Enero de 2018
La antipolitica al poder
Por Lisandro Prieto Femenia





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No es reciente ni novedosa la tendencia social, fruto de un supuesto hartazgo al status quo de algunas posturas pol√≠ticas imperantes, la b√ļsqueda de un ‚Äúaire fresco‚ÄĚ al momento de posicionar pol√≠ticos en lugares de poder sumamente relevantes. Este af√°n propulsado por el cari√Īoso apoyo de medios de comunicaci√≥n sumamente influyentes en candidatos c√°ndidos que pretenden ofrecer un reiterado y vacuo ‚Äúcambio‚ÄĚ o ‚Äútransformaci√≥n‚ÄĚ puso en la presidencia de los Estados Unidos a Ronald Reagan desde 1981 a 1989, y, recientemente, al carism√°tico conductor del reality ‚ÄúEl aprendiz‚ÄĚ, basado concretamente en la l√≥gica de uso com√ļn para despedir personas de empresas adaptadas a la postmodernidad l√≠quida, a saber, el Pato Donald Trumpita.
En nuestro pa√≠s no tenemos ejemplos presidenciales de semejante calibre, puesto que a Mauricio Makro no se lo pude calificar de showman, actor, conductor ni entretenedor, pero s√≠ podemos avizorar en el trasfondo de su campa√Īa presidencial un marcado √©nfasis en el se√Īalamiento semi√≥tico del concepto del ‚Äúcambio‚ÄĚ que lo puso en el sill√≥n de Rivadavia.
El problema de fondo no es el nombre, ni el hombre, sino las pol√≠ticas que se desarrollan por estos ‚Äúnuevos aires renovadores‚ÄĚ que la sociedad entropezadamente apoya sin ton ni son al comp√°s de tan bi√≥nica. Pensemos por un instante qu√© necesidades concretas tiene nuestro pa√≠s y c√≥mo se responde desde la maquillada anti-pol√≠tica al poder.
Por una parte, se hace el se√Īalamiento discursivo de una grav√≠sima falta de inversiones internacionales en el sector productivo primario e industrial. A ello se responde con un raid de viajes internacionales que brindan la promesa de salvaci√≥n, a saber, una especie de aluvi√≥n de billetes verdes precipit√°ndose sobre la soberana Naci√≥n Argentina. A la vez que se inquiere en la necesidad de recaudar los fondos requeridos para mantener semejante Estado inflado, se le quita al sector minero internacional las retenciones que aportaban un margen significativo impositivo a las arcas federales. En otras palabras, al capital exclusivamente extranjero que extrae recursos no renovables (minerales, entre ellos, nada m√°s y nada menos que oro) del suelo argentino, el Gobierno decide facilitarle la ‚Äúgran carga‚ÄĚ impositiva para incentivar la producci√≥n que esas pobres mega-empresas deben desarrollar en nuestras monta√Īas.
Desde la alevos√≠a del caso precitado, posemos la mirada en las minucias (hablando comparativamente en t√©rminos estrictamente econ√≥micos) sobre las cuales el Gobierno tambi√©n ha decidido colaborar con la idea de progreso. Las restricciones al acceso de medicamentos por parte de los afiliados (jubilados) a la obra social PAMI; la quita de la devoluci√≥n del IVA a las compras con tarjeta de d√©bito; el incremento constante de tarifas de servicios b√°sicos fundamentales para la vida (electricidad, agua y gas, entre otros); el aumento progresivo del impuesto monotributista a los argentinos que se auto-emplean ofreciendo bienes y servicios (sector considerable de la poblaci√≥n que se comi√≥ el amague de una campa√Īa presidencial que promet√≠a la panacea para peque√Īos emprendedores y prestadores locales). La lista sigue, indiscutiblemente. Pero, s√≥lo ponemos como ulterior ejemplo y caso de la excelent√≠sima pol√≠tica del ajuste para el bien de la naci√≥n las √ļltimas medidas respecto a la distribuci√≥n de las asignaciones a las personas discapacitadas.
Sin dudas, podemos apreciar que el m√°rketing pol√≠tico de nuestro soberano Gobierno nacional no se atiene m√°s a las grandes promesas de bienestar general o de Estado benefactor. Pareciera ser que en los d√≠as que corren la trasparencia pol√≠tica se sustenta en anunciar medidas que afectan, para parafrasear al pr√≥cer Cobos, ‚Äúno positivamente‚ÄĚ, en las necesidades concretas del grueso de la sociedad. Y tambi√©n es cierto que este proceder, mal que nos pese a un par, brinda r√©ditos pol√≠ticos sumamente provechosos para los ungidos de la Nueva Argentina en proceso de transformaci√≥n. ¬ŅPor qu√©? Porque simult√°neamente tenemos trabajadores empobrecidos entretenidos viendo una serie de novelas inconclusas en el escenario de Comodoro Py, dirigidas y producidas por popes de la conformaci√≥n de opini√≥n p√ļblica, grandes referentes del pensamiento occidental como Lanata, Majul, Del Moro, Fantino, Rial, Novaresio, Etchecopar, etc. Es digno de admiraci√≥n desde el punto de vista de un director de campa√Īa este procedimiento, en el cual se produce un fen√≥meno curioso, cuando no, tenebroso: el trabajador que tiene que comprar comida con tarjeta de cr√©dito, porque su sueldo se desvaneci√≥ antes del d√≠a 12 de cada mes, es el mismo trabajador que designa a sus compa√Īeros trabajadores con motes de ‚Äúvagos‚ÄĚ, ‚Äúhijos de la viveza criolla‚ÄĚ y los inflige asiduamente con el argumento potent√≠simo de tener que pagar entre todos el da√Īo que hicieron los funcionarios del pasado.
Ahora bien, lo que en definitiva se ha logrado con esta estrategia de m√°rketing pol√≠tico es enfrentar a los mismos trabajadores. Se abre una nueva grieta: la del trabajador que no puede salir de la pobreza pero que cree que el problema de fondo radica en aquellos fundamentos que proveen estos grandes estadistas porte√Īos al servicio (nunca trabajan gratis, ni para √©stos ni para los de ayer) de la dirigencia actual; y, por el otro, al trabajador empobrecido que sin participar de una diplomatura en coaching ontol√≥gico se percata del detalle m√°s com√ļn y b√°sico (y tr√°gico), a saber, que el trabajo ya no es, en este modelo, la √ļnica forma de salir de la pobreza.
El reciclaje tan bien orquestado del ‚Äúque se vayan todos‚ÄĚ se nos presenta subvertido y pervertido en esto: una pol√≠tica apol√≠tica que desde lo pol√≠tico detesta todo aquello que tiene que ver con el esp√≠ritu de la gesti√≥n pol√≠tica, en espa√Īol, gestionar desde lugares concretos de poder las condiciones de posibilidad para responder a las demandas sociales. ¬ŅQu√© cambi√≥? ¬ŅA qu√© huelen estos ‚Äúnuevos aires‚ÄĚ? Hubieron cambios, no se lo puede negar. Se ha conseguido que los afectados dr√°sticamente por las medidas del ajuste no busquen explicaciones fuera de ellos mismos y de sus compa√Īeros trabajadores. ‚ÄúLa culpa es nuestra, somos una sociedad corrupta‚ÄĚ. Ese eslogan gan√≥ las elecciones, gan√≥ los corazones y las mentes de los sujetos sujetados a la opini√≥n p√ļblica rentada de mercenarios de la noticia.
Pues no. La culpa no es nuestra. Los trabajadores trabajan, y lo hacen para vivir, y si es posible, vivir cada vez mejor. No, no es nuestra carga que L√≥pez tire bolsos en un convento. No, no es ni cerca nuestra responsabilidad que arbitrariamente tengamos que pagar m√°s del 30% de nuestro salario para prender la luz, los calefactores y las canillas. No, no somos culpables de la privatizaci√≥n de los servicios p√ļblicos, de la corrupci√≥n sindical, de la quita de retenciones a multinacionales, de la marcada y decidida restricci√≥n a la creaci√≥n de industria nacional, al desempleo, a la p√©rdida de la capacidad de compra y ahorro. No, no hemos elegido no tener vivienda, medios de transporte propios, vacaciones y participaci√≥n en la oferta cultural. No, de ninguna manera.
Caer en este ‚Äúmea culpa‚ÄĚ nocivo, infundado, mezquino y sumamente √ļtil para la antipol√≠tica al poder nos posiciona en un c√≠rculo vicioso en el cual ning√ļn problema se soluciona, parad√≥jicamente, gestionando soluciones de problemas, sino que se esquiva en la ret√≥rica de la herencia (historieta que los argentinos venimos escuchando desde 1810) y que, en pleno desarrollo, se lleva puesto un pa√≠s en su completitud, con todos adentro.



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PUNTOS DE VISTA
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Est√°s fotos muestran un vicio oculto de construcci√≥n en la armadura de la columna, la misma no posee estribos, lo que no obedece a ning√ļn c√°lculo estructural, bajo normas del actual c√≥digo de construccion .Estos barrios se construyeron seg√ļn planos aprobados y como muestra la foto, parecer√≠a que D.P.D.U. No inspeccion√≥ las obras, quedando las mismas expuestas a cualquier sismo con sus terribles consecuencias. Quien se hace responsable? La empresa constructora, IPV o D.P.D.U. ???? Casa IPV barrio Suteryh y AOMA, calle 25 de Mayo y Balcarce Santa Luc√≠a
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