Argentina, San Juan, Miťrcoles 28 de Septiembre de 2016
El recalentado plan de crecimento de Hollande
Por: Andy Robinson





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Para no chocar con Alemania, Francia complementará el pacto fiscal con fondos estructurales y créditos del Banco Europeo de Inversiones; poca cosa, pero puede ser el inicio de un cambio. El pacto fiscal atemoriza a los mercados a los que supuestamente debería tranquilizar




Tras ganar las elecciones con un mensaje de moderaci√≥n de los ajustes fiscales en Francia, crear empleo p√ļblico y redistribuir la renta, Hollande ha conseguido demostrar que los mercados de bonos no siempre exigen austeridad. Pero en la periferia europea sus planes no resultan convincentes

A√ļn no ha puesto en marcha su programa, pero Fran√ßois Hollande, por lo menos, ha demostrado que los mercados de bonos no siempre exigen pol√≠ticas de austeridad. Desde que el candidato socialista gan√≥ las elecciones presidenciales hace dos semanas con un mensaje de suavizar los ajustes fiscales en Francia, crear empleo p√ļblico y redistribuir la renta, el rendimiento sobre el bono franc√©s a diez a√Īos ha ca√≠do 18 puntos b√°sicos, para situarse en el 2,79%. Pese a los constantes elogios en Berl√≠n y Frankfurt a la "disciplina de mercado", lo cierto es que los inversores en bonos, en estos momentos, "calculan que tienen m√°s posibilidades de recuperar su capital si hay crecimiento que si hay austeridad", dice Michael Burke, execonomista de Citibank en Londres. "De ah√≠, el voto de confianza en Hollande", a√Īade.

Pero, m√°s all√° de las fronteras francesas, en la acorralada periferia europea, el plan antiausteridad de Hollande para la zona euro ha resultado bastante menos convincente, aunque la fuga acelerada de dinero de la deuda espa√Īola e italiana puede tener m√°s que ver con las elecciones griegas y el peligro real ya de una fragmentaci√≥n de la zona euro. Aunque el Gobierno espa√Īol insiste en la f√≥rmula salom√≥nica de "austeridad s√≠; crecimiento tambi√©n", nadie en los mercados se lo cree tras las recesiones brutales registradas en cada pa√≠s que ha defendido la misma idea, desde Letonia hasta Irlanda, pasando por Grecia y Portugal. Y, pese a crear expectativas de que renegociar√≠a el gran pacto fiscal firmado por Merkozy, el plan de Hollande en el √°mbito europeo se limita a reafirmar una serie de pol√≠ticas ya pactadas anteriormente por las potencias europeas. Concretamente, duplicar el capital del Banco Europeo de Inversiones (BEI) con el fin de financiar la inversi√≥n p√ļblica-privada y proporcionar cr√©ditos a las maltrechas pymes del sur europeo; activar un programa de los llamados project bonds, bonos emitidos para financiar proyectos de infraestructuras, y la aceleraci√≥n de aquel viejo recurso del europe√≠smo: los fondos estructurales.

M√°s que una nueva receta de cocina creativa, el plan Hollande parece consistir en tres platos recalentados. "Las medidas se adoptar√°n porque todo el mundo est√° de acuerdo; pero esto en s√≠ es un indicio del escaso impacto que van a tener", ironiza Paul de Grauwe, economista belga de la London School of Economics. "Lo m√°s que se puede esperar es que el hecho de anunciarlos tenga un impacto sobre los animal spirits (deseos de invertir, seg√ļn la frase del economista John Maynard Keynes) en el sector privado", a√Īadi√≥ en una entrevista que puede leerse en la p√°gina 6 de Dinero. De ah√≠, el categ√≥rico marketing del plan, "una nueva direcci√≥n para Europa (...)", que condicionar√° la firma francesa en el pacto fiscal a "una estrategia ambiciosa de crecimiento", seg√ļn insisti√≥ el nuevo ministro de Finanzas franc√©s, Pierre Moscovici.

Son palabras que buscan ese efecto anuncio que menciona De Grauwe. Pero el problema de fondo es que el plan de Hollande no sustituye sino que se adjunta al r√≠gido pacto fiscal cuyo car√°cter proc√≠clico en un momento de recesi√≥n atemoriza a los mercados a los que deber√≠a sosegar. Y, aunque se sabe que Hollande defiende la intervenci√≥n contundente del Banco Central Europeo para prevenir subidas de los bonos espa√Īoles e italianos, nadie apuesta por la capacidad del nuevo presidente franc√©s para convencer al Bundesbank.

Aunque el paquete pro crecimiento pueda provocar bostezos en Bruselas, existe la esperanza de que Hollande empiece a cambiar el paradigma dominante en la zona euro mediante estrategias de reactivaci√≥n que compaginan reformas estructurales con est√≠mulos a la demanda, concretamente la inversi√≥n. La potenciaci√≥n del BEI -con la inyecci√≥n de 10.000 millones de euros a su capital mediante aportaciones de todos los pa√≠ses europeos- es, sin duda, la medida m√°s significativa. Si se pretende, de verdad, crear un motor econ√≥mico con la potencia de otros grandes bancos p√ļblicos de desarrollo, como el BNDS de Brasil, podr√≠a ayudar a salvar la zona euro.

Gracias a ratios de apalancamiento de hasta ocho veces y una rating triple A, el BEI puede que ampl√≠e su oferta de cr√©ditos que concede en 60.000 millones de euros en tres a√Īos, un aumento de cr√©dito equivalente al 1% o el 1,5% del PIB si se concentra en los pa√≠ses del sur, seg√ļn explica Mathias Kollacz, expresidente del BEI. El BEI ya duplic√≥ sus cr√©ditos en la crisis del 2008 y ahora es tres veces m√°s grande que el Banco Mundial. "Puede desempe√Īar un papel contrac√≠clico muy importante", afirma Kollacz.

El BEI puede financiar proyectos de infraestructuras mediante pr√©stamos directos a los estados aunque s√≥lo puede financiar pymes a trav√©s de cr√©ditos a los bancos privados. Para que la banca privada cumpla con su obligaci√≥n de proporcionar cr√©dito a las pymes, "se pueden aplicar condiciones para que los bancos comerciales apoyen proyectos empresariales", asegura Stephany Griffith Jones, experta en desarrollo de la Universidad de Columbia en Nueva York. "La banca p√ļblica puede tener un papel decisivo en esta crisis", a√Īade.

Pero, pocos economistas esperan que el BEI, ni las otras medidas paneuropeas defendidas por Hollande, sean suficientes para romper la espiral viciosa que arrastra partes de la zona euro hacia la insolvencia. Aunque Hollande parece reconocer el problema, no quiere enfrentarse a Alemania respecto al pacto fiscal. Es significativo el cambio del lenguaje desde las elecciones. "Por renegociar, Hollande se refiere más a combinar los acuerdos existentes con un paquete de medias pro crecimiento, más que una renegociación verdadera", explicaba Philippe Aghion, asesor de Hollande, en una tribuna el martes en el Financial Times, lo cual parece ser la traducción al francés de "donde dije digo, digo Diego".

Esto es una dificultad considerable, sostiene Malcolm Sawyer, de la Universidad de Leeds, ya que "un aumento de la inversi√≥n p√ļblica supone, inevitablemente, aumentar la deuda p√ļblica". Hollande "necesita renegociar el pacto, al menos, para evitar que perjudique la inversi√≥n p√ļblica (a diferencia del gasto corriente); si no, la recesi√≥n se profundizar√°". Curiosamente, Alemania siempre hab√≠a incluido en su propio pacto constitucional esta llamada regla de oro que protege la inversi√≥n de las restricciones sobre los d√©ficits presupuestarios.

Existe otro problema con la reinvenci√≥n de estos viejos instrumentos europeos para reactivar la econom√≠a. Los fondos estructurales, los project bonds y, en alguna medida, el BEI fueron pensados principalmente para impulsar inversiones en infraestructuras f√≠sicas en aquellos tiempos felices en los que a√ļn se cre√≠a en la convergencia mediante trenes de alta velocidad.

Pero ese momento ya pas√≥, al menos para Espa√Īa. Ahora se necesitan inversiones que eleven directamente la productividad, desde educaci√≥n hasta la I+D, para efectuar "devaluaciones internas", menos dolorosas que los recortes de salarios. "La inversi√≥n en infraestructuras f√≠sicas deber√≠a estar produci√©ndose en Alemania...", explica Daniel Gros, del Centro de Estudios de Pol√≠tica Europea. Esto permitir√≠a, en teor√≠a, crear demanda de exportaciones de Italia o Espa√Īa, como ocurri√≥ cuando la modernizaci√≥n del sur cre√≥ mercados para las multinacionales alemanas. Aunque, como advierte G√ľnter Wolff, del Bruegel Institute, "las obras p√ļblicas en Alemania suelen crear demanda s√≥lo para sus propias empresas".



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