Argentina, San Juan, Miércoles 08 de Septiembre de 2010
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"Esta mujer tiene vocación de odio, se levanta con odio, destila odio, dice cosas, insulta, y yo no voy a cambiar mi vida por lo que esta mujer diga, y sigo creyendo que no tiene los patitos en fila", afirmó el inefable Jefe de Gabinete cuando ostentaba el cargo de Ministro de Seguridad y Justicia del Gobierno Nacional, contador público y novel abogado Aníbal Fernández a radio América, al referirse a declaraciones efectuadas por la Dra. Elisa Carrió en el programa televisivo "A dos voces". Lilita Carrió había vuelto a cargar contra el Gobierno Nacional y había dicho que la administración de Néstor y Cristina Kirchner "está llevando adelante el mayor latrocinio de toda la historia". ¿Es el Gobierno de Nestor y Cristina Kirchner un latrocinio? Según mi pequeño Larousse ilustrado -año 1997- latrocino significa "robo" o "fraude". Existe un término de reciente acuñación, y que suele usarse despectivamente para decir que un gobierno es ladrón y fraudalento, o para ser más explícito que un gobierno es corrupto. El término es "cleptocracia", que se compone de dos palabras de orígen griego "clepto" que significa "quitar", y "cracia" que significa "fuerza". Entonces por cleptocracia debemos entender como el gobierno de ladrones y fraudalentos, e implica el establecimiento y desarrollo de un poder basado en el robo de los recursos públicos, la institucionalización de la corrupción y sus derivados "el nepotismo", "el clientelismo político" y "el peculado", de forma que estas acciones delictivas quedan impunes, debido a que todos los sectores del poder -o una gran parte de ellos- están corrompidos, en la justicia, en el parlamento y en todo el sistema político y económico. En una cleptocracia los mecanismos del gobierno de un estado se dedican casi enteramente a gravar los recursos y a la población del país por medio de impuestos confiscatorios no retribuibles a ellos, al desvíos de fondos, a la aparición de una casta de dirigentes que amasan grandes fortunas personales en forma velóz y al amparo del Estado, en especial el Presidente, su cónyuge y demás familiares, junto a los más allegados como los ministros, secretarios, legisladores, gobernadores, empresarios y personeros afines. En la cleptocracia el dinero es lavado o se desvía a cuentas bancarias secretas, por lo general en paraísos fiscales, como encubrimiento del robo. Las cleptocracias son propicias en las dictaduras militares [podemos definir a todo gobierno de facto o dictadura militar como una auténtica cleptocracia] mas que en las democracias, pues en estas se hace más difícil encubrirlas. Salvo en nuestra querida Argentina. Gobiernos como los de Menem, Kirchner y el actual de Fernández de Kirchner si bien son casos de gobiernos democráticos, surgidos de la voluntad popular en elecciones legítimas, la corrupción generalizada, el nepotismo, el clientelismo político, el peculado, el capitalismo de amigos, el financiamiento ilícito de las campañas políticas en el marco de una democracia delegativa y con instituciones republicanas debilitadas, permiten su caracterización como cleptocracias. Menem y los Kirchner cleptócratas? Si, porque la ideologias o supuestas ideologías tienen poco o nada que ver con ser o no un cleptócrata. Han existido ladrones y fraudalentos de izquierda como de derecha, como fueron los casos de los comunistas Cseacescu y Milosevic, o bien capitalistas como Fujimori y Suharto. Como sucedió con el Menemismo, el único legado de los dos mandatos presidenciales del matrimonio Kirchner serán las causa criminales que los harán recorrer los Tribunales de Comodoro Py, porque como sostiene el periodista Pablo Abiad en su libro el "Club K de la Obra Pública", el caso Skanska es solo un caso de corrupción. La corrupción Menemista era cínica, la Kirchnerista es hipócrita. Mientras los primeros alardeaban que "robaban pero hacían", los segundos pretenden aparentar que no lo hacen. Para San Agustín el hipócrita es "el peor de los hombres, porque siendo malo quiere pasar por bueno, y siendo infame habla de virtud y pudor". Cuando un hipócrita finge ser lo que no es lo hace muchas veces por la falta de autoestima, lo que obliga a tal persona a hacerse de una imagen que desearía tener, la cual muchas veces está muy lejos de su realidad. ¿Los Kirchners fingen una actitud o vocación militante setentista? Un sentido de culpa los debe llevar a exagerar el ideario de la denominada juventud maravillosa de los setenta, por recluirse en el Patagónia y dedicarse al cobro judicial de los deudores de la circular 1.050 [El padre del autor fue uno de los miles de deudores de la tristemente famosa 1.050 creada por Martinez de Hoz] con la cual amasaron un patrimonio inmobiliario de consideración. Desde que asumieron el Gobierno Nacional han fingido y exagerado una vocación por los derechos humanos en términos "adanístico" -al decir del dirigente Radical de la Provincia de Córdoba Mario Negri-. Según el "relato" oficial, antes de los Kirchners en el País nada se había hecho en materia de derechos humanos. Es sabido que abrazaron la causa, más precisamente la de promover el juzgamiento de los genocidas que montaron el execrable terrorismo de estado, a partir del 25 de mayo del 2003, pues, como lo ha destacado el periodismo de investigación, durante sus gobiernos en la Provincia de Santa Cruz no existen registros sobre un compromiso personal o Institucional en relación a los derechos humanos. Algunos críticos describen la hipocrecía de los Kirchners con una frase impactante, que rememora el cinismo menemista "Roban, pero juzgan y catigan a los militares genocidas de la última dictadura militar". La frase resulta válida para entender porqué un sector importante del "progresismo nacional", que supieron resistir con eroicidad la dictadura militar y denunciar el latrocinio menemista, ahora defienden a ultranza un Gobierno plagado de personajes indefendibles e impresentables como De Vido, Jaime, Moreno, D´elia, Uberti, Moyano, los gordos de la G.C.T., los Intendentes del Conurbano Bonaerence, los Gobernadores conservadores y cesaristas del interior del País y un largo etc, etc.. Contrafácticamente es válida la siguiente pregunta, ¿si Menem no hubiera indultado a los militares genocidas de los 70´, todo lo contrario, los hubiera juzgado y condenado, los Verbisky y las Bonafini hubieran apoyado el "desguace del Estado Nacional" en nombre de la política de los derechos humanos menemista? En los demás, como Menem los Kirchners han dado sobradas muestras que aborrecen los límites legales y que gobernar salteando y gambeteando las normas es parte del "ejercicio del poder". La cuestión recide en promover la justicia, allanando el camino para que los genocidas de la última dictadura militar rindan cuentas ante la sociedad por su crímenes. El problema es reivindicar a la "juventud maravillosa de los `70" en su metodología para el acceso al poder y en el desprecio por las formas democráticas. “Con las urnas al gobierno, con las armas al poder” cantaban los montoneros en la histórica Plaza de Mayo de Buenos Aires, donde se definía los espacios en su interna con la derecha Peronista. Fingiendo lo que no sienten y esbozando un carácter escásamente democrático, el matrimonio Presidencial ha logrado amasar un poder que afecta el normal funcionamiento de nuestras Instituciones y demás normas legales que, en su caso, las reglamentan. Nunca como antes se ha visto un Gobierno en tiempos democráticos que apelara y abusara del estado de excepción para gobernar con instrumentos más propios a un gobierno de facto que uno republicano. Esta conducta reñida con la democracia y la república nace y se perfecciona durante los gobiernos -primero municipal y luego provincial- de los Kirchners en Santa Cruz, y fue la crisis de gobernabilidad y de autoridad presidencial en el País, derivadas de la gran crisis económica, política y social de los años 2001/2002 que encontró su ámbito propicio a nivel Nacional. Luego del correcto y necesario descabezamiento de la "Corte Menemista" y su integración con prestigiosos Magistrados, los Kirchners se empeñaron en afectar la división de poderes, fundamentalmente copando el Concejo de la Magistratura con un "comisariado político" integrado por los Diputados Nacionales Carlos Kunkel y Diana Conti, quienes, según las necesidades del "proyecto nacional y popular" controlan, castigan y premian a los Jueces del Fuero Federal. Otro tanto ocurre con el Congreso de la Nación, al cual desprecian incluso negando -por no hacer referencia al hecho como si nunca hubiera existido- el "voto no positivo" del Vice Presidente de la Nación Julio César Cleto Cobos. Se despreció la relevancia Institucional del Congreso al limitar su rol al de un mero refrendador de las decisiones del Ejecutivo ("la escribanía") Exigió de los bloques oficialistas un alineamiento absoluto, casi se les prohibió pensar o decidir por sí, obligándolos a delegar facultades constitucionales del Congreso al Poder Ejecutivo, sometiendo al País a un estado de excepción permanente. Al Congreso también se le privó de otra de sus facultades escenciales para el correcto funcionamiento y equilibrio de Poderes el control de los actos de gobierno, que a su manera sirven para ponen límites a los eventuales excesos del Ejecutivo. Lo mismo ocurrió con los diversos organismos de control sobre las actividades gubernativas. Así la Auditoría General de la Nación, la Sindicatura General de la Nación, la Fiscalía de Investigaciones Administrativas, la Oficina Anticorrupción y el Defensor del Pueblo fueron impedidos -de una u otra manera- en el cumplimiento de su misión de contralor, destacándose la escandalosa designación en la SIGEN -y sostenimiento durante toda la Presidencia de Néstor Kirchner- de la esposa del ministro Julio De Vido, quien administró y administra en la más absoluta oscuridad el mayor presupuesto para obras públicas del País. Avanzó contra los partidos políticos de la oposición, cooptando dirigentes o maltratando a quienes no se inclinaban a la voluntad "K". Los Kirchners no admiten la existencia de una oposición, en su caso la ningunea. Sólo reconoce a la prensa como verdadera oposición. Al opositor -sea del campo político o periodístico- se lo tolera si demuestran sumisión, caso contrario se lo ignora o maltrata y castiga. Con la "trasversalidad" y luego con la "concertación plural" -caso paradigmático de contubernio político- el matrimonio Presidencial avanzó en la desarticulación del sistema de partidos políticos, absorbiendo o comprando a dirigentes a fuerza de billetera y cargología. Si de algo sirvió la crisis del campo por las retenciones móviles a la producción granea, fue para que la sociedad Argentina advirtiera lo determinante que es el régimen federal como instrumento distributivo del ingreso nacional. Todo Estado Federal presupone un equilibrio entre fuerzas centrípetas y centrífugas que se exteriorizan en el proceso interno. Hace mucho tiempo -que, para ser justos, excede al mandato de los Kirchners- tal equilibrio de fuerzas entre la Nación y las Provincias se alteró por el prodominio de la centralización. Nuestro Estado Federal se ha transformado en unitario aún cuando nominalmente ha conservado la estructura de una federación ¿Cual ha sido la contribución de los Kirchners en la transformación unitaria de nuestro Estado? El avance sobre fondos públicos originariamente coparticipables con las Provincias, y su uso arbitrario y clientelar para disciplinar Provincias y Municipios. La recuperación de las finanzas públicas después de la debacle del régimen de convertibilidad, se caracterizó por la existencia y disponibilidad de llamados superávits gemelos Fiscal y Comercial, que sumado al no pago del capital e intereses de la deuda pública, permitió al País un periodo de invesiones públicas inédito en mucho tiempo. Lamentablemente el excedente de recursos públicos fue el medio para lograr la perpetuación en el Poder del matrimonio presidencial, utilizando fundamentalmente la obra pública para debilitar todo advenimiento opositor, sea éste proveniente del propio Justicialismo o del resto del universo político partidario. El verticalismo político y la demagogia ensayada en la ejecución presupuestaria tiene para los Kirchnersuna razón escencial, en honor a la verdad dos el primero impedir el surgimiento de una oposición política capáz de discutirles electoralmente el poder; o bien, ejercer el poder sin control republicano ni gestualidad democrática. Esta última es la segunda razón del celoso y personal control de los recursos públicos por parte de los Kirchner. Ninguna de las obras públicas financiadas desde el Gobierno de los "K" pasa indemne el control de legalidad del gasto público. La sospecha no resulta antojadiza. El triple crimen de los empresarios involucrados en la importación y exportación de efedrina (precursor químico para la fabricación de dogras sintéticas como el LSD) en General Rodríguez Provincia de Buenos Aires y las revelaciones en Miami sobre los u$s 800.000 que contenía la más que famosa valija de Alejandro Guido Antonini Wilson, prueban que la financiación de las camapañas políticas que catupultaron a los Kirchners a la cúspide del poder político nacional no han resultado para nada transparentes. De allí a estimar que la corrupción en el Gobierno Nacional es generalizada, no requiere tener solo los patitos en fila, sino advertir que el orígen del latrocinio en la administración pública nace cuando la política es financiada por dinero proveniente del desvío de fondos públicos, las coimas y/o las drogas. Desde la ética pública y la moral política el Gobierno de Néstor Kirchner y Cristina Fenández de Kirchner está irremediablemente acabado, aún cuando lograran relanzar la economía nacional, desacelerar la inflación y disminunir la inseguridad pública. Mientras los Kirchners no pueden explicar el financiamiento de sus carreras políticas, como nunca pudieron explicar el derrotero de los famosos fondos de la Provincia de Santa Cruz, el mundo y los propios argentinos observaremos azorados como la economía argentina avanza a pasos acelerados hacia el avismo de la estanflación y la cesación de pagos ¿Que hacer? ¿la gran Duhalde? apostando al fracaso estrepitoso del Gobierno, garantizandole impunidad del matrimonio presidencial por sus actos de corrupción? ¿Como obrar? Hemos afirmado que las ideologías no son determinantes para la existencia de una cleptocracia, sin embargo el fatalismo de un gobierno corrupto, sea de izquierda o derecha, es inevitable, siempre terminan con una crisis de proporción en lo económico y, por ende en lo social, pues la corrupción sistemática engendrada por el gobierno significa que la economía está subordinada a los intereses de los cleptócratas. Lo importante para no repetir la historia es la experiencia social de haber padecido un Gobierno de cleptócratas (y los Argentinos ya hemos padecidos a varios) El aprendizaje pasa por fortalecer la cultura democrática y la calidad institucional, procurando una mejor distribución del ingreso en un contexto de crecimiento económico. ¿Pero como lograrlo? ¿Con partidos políticos financiados ilícitamente? ¿Con dirigentes políticos y sindicales que no pueden explicar el crecimiento geométrico y a veces exponencial de sus fortunas? ¿Con Gobiernos que hacen de la mentira [caso INDEC] una política o razón de Estado? Volvamos a los patitos de Carrió, porque aquellos no solamente están en fila, sino que nos señalan un camino. Los Argentinos queremos libertad y justicia; democracia y república; gobiernos probos y eficientes; salarios y haberes jubilatorios dignos; educación, salud y seguridad de calidad para todos sin distinción de su condición económica. Pero en la búsqueda de un país normal, ante las cíclicas crisis económicas, los Argentinos hemos cedido al canto de los demagógos y autócratas, que a la par de ir recomponiendo por un breve plazo la capacidad de consumo del ciudadano de a pié, cercenaron nuestros derechos, violaron la Constitución y se apropiaron de los recursos del Estado. Lograr un País normal exige de una ciudadanía que supere el mito de que a este País solo lo puede gobernar el Peronismo; pero no por todo Peronismo, sino aquel asociado con los Menem, los Kirchners y los Moyanos. Alcanzar un País normal nos exige constuir una alternativa de Gobierno para el 2011, que garantice el mandato constitucional del Gobierno de Cristina Fernández de Kirchner impidiendo que haga el menor daño posible al pueblo y sus Instituciones republicanas, que integre las buenas prácticas políticas de los dos partidos políticos tradicionales de la Argentina El Radicalismo y el Peronismo Etica, República y Justicia Social. Alternativa política que enfrente y confronte en las urnas y en el ejercicio cotidiano del poder, con nuestro único adversario El pasado.


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